Exposición Fernando Navarro

“ACERO Y PAPEL”

fernando navarro

Del 18 de Junio al 11 de septiembre de 2016

Biografía

(Andorra, Teruel, 27-VI-1944). Escultor. Autodidacta. Miembro fundador del Equipo LT de Zaragoza. Vive en Zaragoza. Escultor de singular personalidad artística, pues de siempre se interesa por la fotografía, hasta el punto de exhibir en 1980 y 1982, así como por la pintura desde su lejanía, en 1960, exponiendo individualmente el año 1984 con un expresionismo de colores básicos, que mezcla para obtener un impulso afín a su escultura. Pero la máxima interrelación e influencia en lo escultórico es con sus excelentes fotocollages surrealistas. Ironía surreal que impregna algunas esculturas, detectable desde hace años incluso en las actividades de cuando pertenecía al Equipo LT. Surrealismo realizado de manera constante, pues en 1997 expone en Zaragoza una magnífica obra basada en esculturas de madera y cartón, y utilización del óleo, con fotografías y otros elementos. Obra figurativa surrealista, de muy variados significados, que contrasta con sus esculturas abstractas.

Tanto sus esculturas públicas como las de menor tamaño tienen un rasgo monumental; en su primera etapa, 1970 a 1975, utiliza el acero corten, la soldadura y cuanto procedimiento industrial sea necesario. Chapas usadas cual lienzo y cubos giratorios en ocasiones, son «moldes» sobre cuya superficie transcurren grapas, tan carcelarias, concavidades, como tenues huellas, y, en ocasiones, dos semiesferas de índole simbólico.

De 1976 a 2000 es un dilatado período a dividir en etapas, mientras que su colorido corresponde a la pintura industrial con tonalidades enteras y formas enlazables al arte mínimo. Fases: 1975 a 1983, con acero inoxidable, alguna nota de color, semiesferas, madera en rara ocasión, tubos configurando nudos y, sobre todo, chapas en quiebros unidos con remaches. y tornillos. Inicia el sentido ascensional y la repetición, cuando le interesa, de un aparente módulo; 1984 a 1987, proliferación del tubo cilíndrico, la esfera en dispares lugares, muros seccionados y en quiebros, escaleras sin destino, dinteles coronados por la media luna y potentes vigas; y 1988 a 2000, incorpora el verde sin abandono del negro y de otros colores. Rechazo del marcado refinamiento y del colorido estallante. Murales, grupos de esferas y planchas alteradas por tubos simplemente sugeridos se afincan en una austeridad formal hermanada a un poder general enlazable a sus arranques escultóricos.